Ya no vale llorar. Ya no puedo derramar, ni una lágrima más. Hoy toca ser feliz. Hoy toca amar. Hoy toca agradecer todo lo que ha hecho por mí. Sus miradas, el abrazo siempre oportuno, esos abrazos que me quitaban todo dolor. Esas llamadas entrada la noche que sirven como canción de cuna, esas caricias que me llenan. Todo, es que simplemente lo complementa todo. El día más nublado puede ser el más feliz si él está a mi lado. Con él he reído, he llorado. Nos hemos gritado, y peleado, pero cada discusión tenía despúes una disculpa directa desde el corazón, un "perdóname" y un abrazo. Me he perdido en su mirada, y sus palabras me han nublado la razón. Le he echado de menos todas las noches en que no estaba, y se me eriza la piel cada vez que le oigo susurrarme un Te quiero. He adorado cada segundo a su lado, cada latido que retumbaba en mi cabeza cuando me apoyaba en su pecho. Cada caricia en la espalda mientras me explicaba sus sueños, sus aspiraciones y deseos. He amado, y amo todo de él, tanto virtudes como defectos. Porque amar a alguien tiene esto. Tiene altos y bajos, mejores y peores momentos, y el propósito es saltar cada obstáculo cogidos de la mano.
El amor no se cuenta con las joyas en tus dedos o en tu cuello, si no con las joyas que forman cada momento juntos.
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